Esa fue mi respuesta cuando una madre me preguntó qué opinaba sobre una medicación para adelgazar.
Nuestra mente suele buscar soluciones rápidas. Atajos.
Formas de mantenernos en lugares conocidos, aunque no nos hagan bien.
Cuando intentamos salir de ahí, aparecen resistencias, miedos, enojo, impaciencia, sensación de no poder.
No es un defecto tuyo. Nos pasa a todos.
Muchas veces el sobrepeso se fue instalando en nuestra vida durante años.
¿Entonces qué nos hace pensar que vamos a resolverlo en pocas semanas?
Esa expectativa suele ser una ilusión.
Pero cuando quien atraviesa esta situación es un niño, algo cambia.
Porque nosotros somos los adultos.
Y entender el proceso que implica un cambio real nos obliga a anticiparnos.
Las expectativas muchas veces nos ciegan.
“Si esta semana bajé 1,5 kg, en dos meses voy a haber bajado…”
¿Alguna vez tu mente te contó una historia así?
No le creas. La realidad no funciona de ese modo.
Lo que sí está a tu alcance es algo mucho más poderoso.
Crear, todos los días, un entorno un poco más saludable.
Tal vez hoy sea una merienda diferente.
Sin galletitas, pero rica.
Tal vez incluso con un ayudante en la cocina.
O quizás hoy sea caminar hasta la plaza y tirarse varias veces por el tobogán.
Cambiar las reglas del juego vale la pena.
No esperando resultados inmediatos.
No prometiendo que sea fácil.
Sino entendiendo que los procesos reales no se apuran, pero si se acompañan.
Estefanía Echarri – Endocrinóloga infantil
